PRESENTACION: la creacion de este blog responde a la necesidad que fue surgiendo en las reuniones de PSICOANALISIS EN DEBATE de favorecer los intercambios de textos que se han ido exponiendo. El mismo es abierto, es decir, puede funcionar como recurso interno a los concurrentes habituales y tambien para los interesados que quieran tener una idea de la historia del grupo a traves de los textos que nos han ido interesando sucesivamente
lunes, 22 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
Tiempo y acontecimiento en la experiencia analitica. por Marité Ferrari
Tiempo y acontecimiento en la experiencia analítica…Una
interlocución con las tesis de Walter Benjamin
Al discurso psicoanalitico, la interlocución con otros discursos
se le hace necesaria
Esto le ha permitido situar interrogantes para no quedar “encerrado” en un discurso que
pudiera autoabastecerse , suturando sus fisuras.
Lo cierto es que cada
analista trabaja con las resonancias de estos decires en
la propia práctica... Como si se tendiera una banda de Moebius entre el “interior” de la experiencia analítica, y el “exterior” que supone la producción discursiva de la época-que intenta hacer saber del malestar que inexorablemente nos habita- como hablantes que somos, advertidos de nuestra finitud , y nuestra inconsistencia.
la propia práctica... Como si se tendiera una banda de Moebius entre el “interior” de la experiencia analítica, y el “exterior” que supone la producción discursiva de la época-que intenta hacer saber del malestar que inexorablemente nos habita- como hablantes que somos, advertidos de nuestra finitud , y nuestra inconsistencia.
Es difícil a veces ,que este
proceso de recorrido en la única cara de la Banda- pueda "socializarse",por el modo en que
cada uno escucha esto que se lee...
El debate, es entonces inexorable ,por la diferencia
que se instala en la escucha que cada uno sostiene.
Tratamos de escuchar a la letra esto que se dice en un análisis.,
no sin estar a la vez afectados por otros decires, que resuenan, que producen efectos, allí, en una experiencia que
no puede dejar de quedar afectada por los modos de presentación del malestar en la Cultura. Malestar
que siempre nos hace `pensar que la vida- como goce pleno- estaría en Otra
parte
Una cuestión que me quedó resonando a partir de la lectura del texto sobre las Tesis de Benjamin, muy atinente a nuestra práctica fue la diferencia entre historiografía- un manera de coleccionar hechos según su sucesión cronológica - y otro modo de pensar la historia como entramado de acontecimientos. Efectivamente en este sentido vamos construyendo con los decires del analizante, la “novela” donde se ficcionaliza el fantasma del sujeto, que no es un devenir cronológico, sino una secuencia de acontecimientos que hilvana el deseo.
.Pero, a la vez ¿cómo
pensar el intento de romper los relojes, en ese instante supremo del
acontecimiento revolucionario, que hace estallar el continuo de la historia de
opresión?.. Este intento de suspender la “medida” mecánica del acontecer
temporal, ¿sería sólo modo de
marcar la dimensión valiosa- gozosa-
inmaterial-de lo actual como maravilloso, supremo, eterno, memorable?. ¿O también
podría presentarse como manera renegatoria de impedir el devenir incontrolable
del tiempo como
Kronos, como suceder que nos traga, inexorablemente .Costado real del tiempo, que revela lo insoportable de la levedad, de la inconsistencia del ser…Michel Foucault plantea que la búsqueda central del poder se orienta hacia la inmortalidad..El poder busca ser eterno, para precaverse de la fugacidad, inexorable del ser para la muerte que somos los hablantes. Por eso intenta balear los relojes, para que el tiempo no degrade ese momento sublime.
Kronos, como suceder que nos traga, inexorablemente .Costado real del tiempo, que revela lo insoportable de la levedad, de la inconsistencia del ser…Michel Foucault plantea que la búsqueda central del poder se orienta hacia la inmortalidad..El poder busca ser eterno, para precaverse de la fugacidad, inexorable del ser para la muerte que somos los hablantes. Por eso intenta balear los relojes, para que el tiempo no degrade ese momento sublime.
Esto que resuena en lo que escucho, en el sentido de pensar romper los relojes como apuesta a la inmortalidad, o a la atemporalidad de esto tan valioso que estoy viviendo- es siempre un modo singular de capturar algo.
Cada analista encontrará en esta lectura diferentes cuestiones,
que se le articulan con su práctica. En este sentido digo que es difícil
“socializar”, ponernos de acuerdo con lo que nos resuena de algo que leemos. Esto hace complejo construir
una teoría que pueda articular la singularidad de la experiencia analítica con
discursos que intentan pensar formas de lo colectivo, como la Antropología o la Sociología , o la Teoría Política ,
el marxismo., porque ¿es posible una ex – sistencia colectiva?. Si el acontecimiento
que sitúan los politólogos podría ser escuchado como acto en el marco de
nuestra experiencia, es una pregunta a abrir…Lo cierto es que parecieramos los
analistas dispuestos a dejarnos tocar
por la dimensión real del tiempo, esto de la conjetura del habrá sido, y de lo
imposible de quedar fuera de la cuenta que el paso del tiempo nos pasa, esa
factura que el obsesivo se niega a pagar con su procastinación….La cuestión del
acto en psicoanálisis remite siempre a la implicación subjetiva respecto de las
consecuencias del decir, y el cambio en las posiciones de goce…Algo me hace
responsable de lo que digo, en la medida en que en este decir me va algo del
goce que necesito para poder estar vivo…En este acto inexisto a ese Otro al
cual consagro mi sìntoma, y entonces, me hago responsable por mi goce….
Adentrándome en el texto que comenta las tesis de Benjamin, creo
que Chiapas no representa un resurgir puro del zapatismo, porque aquella
experiencia ha quedado
perdida en el decir que se sostiene de ella, y actúa entonces sólo como referente imposible de ser representable. En Chiapas hay una ruptura con este proseguir del Pri que ha denigrado el acontecimiento mismo de la revolución. Es otra cosa. que el zapatismo..Es producir otro acontecimiento en otro tiempo…Porque el acontecimiento de la revolución no pudo eternizarse, se degradó en otra cosa. Kronos se devoró la pasión revolucionaria y la transformó en corrupción burocrática,¿un partido que institucionaliza la revolucion? Chiapas es querer pasar a otra cosa…
perdida en el decir que se sostiene de ella, y actúa entonces sólo como referente imposible de ser representable. En Chiapas hay una ruptura con este proseguir del Pri que ha denigrado el acontecimiento mismo de la revolución. Es otra cosa. que el zapatismo..Es producir otro acontecimiento en otro tiempo…Porque el acontecimiento de la revolución no pudo eternizarse, se degradó en otra cosa. Kronos se devoró la pasión revolucionaria y la transformó en corrupción burocrática,¿un partido que institucionaliza la revolucion? Chiapas es querer pasar a otra cosa…
. Creo que se trata siempre de esto en relación al goce que abruma
al sujeto: poder pasar a otra cosa como plantea Allouch-..La identificación,
este es lo “mismo”, es pretensión inútil..Ya es “otra” vuelta, donde lo “mismo”
es a la vez , diferente..Ya lacan lo trabaja en tyche y Automaton. Cada rizo de
la repetición capturará ago diferente…
.Creo que necesitamos a veces salirnos de la dialéctica entre pérdida y recuperación, no
se trata de fijarnos melancólicamente a lo perdido, ni obsesionarnos con una
imposible recuperación, sino marcar una diferencia .
.Porque la historicidad- para los seres hablantes- es un ser
siendo que no se agota en la rememoración de los acontecimientos - que
advinieron tales dentro de cierto tramado, dentro del cual trenzamos nuestra
historia .Porque somos hablantes armamos esta "novela" y dentro de
ella nos deslizamos...
En la experiencia analítica el analizante deconstruye sus novelas,sus creencias, sus mitos, y avanza cada vez más -si es que la cosa marcha- a poder soportar cada vez más el campo de lo indeterminado,de lo imposible, de lo indecible, verdades que lo real porta,y que la neurosis trata de olvidar.
En la experiencia analítica el analizante deconstruye sus novelas,sus creencias, sus mitos, y avanza cada vez más -si es que la cosa marcha- a poder soportar cada vez más el campo de lo indeterminado,de lo imposible, de lo indecible, verdades que lo real porta,y que la neurosis trata de olvidar.
En la tesis XV Benjamin
propone que las clases revolucionarias tienen conciencia de hacer estallar el
continuo de la Historia Por eso se dispara contra
las relojes, porque este estallido , esta ruptura pretende la eternidad…¿Qué
cambia del trato con lo real este acontecimiento..Es sostenible en el tiempo
este instante en tanto tal,¿Es pensable cierta semejanza respecto de lo que acontece en el curso de un análisis, si se
tratara de “liberar” al sujeto de las
ataduras de la repetición-que sería la expresión de la continuidad, siempre lo
mismo…? ¿Es sostenible el tiempo del acto en el curso de un análisis, que además
siempre se salda en el a posteriori, porque no es del orden de la conciencia,
sino efecto de lo inconciente? No es
ahora, sino en el habrá sido….
¿cambia su sistema de ideas, o cambia la relación que tiene con sus ideas,? ¿Qué anudamiento podemos situar entre las ideologías y el Ideal del Yo, o aún, con el Superyo, en su imposición mortìfera, del “Goza”?
¿cambia su sistema de ideas, o cambia la relación que tiene con sus ideas,? ¿Qué anudamiento podemos situar entre las ideologías y el Ideal del Yo, o aún, con el Superyo, en su imposición mortìfera, del “Goza”?
La mónada del objeto histórico supone para el materialismo
histórico el signo de una suspensión mesiánica del devenir,según la propuesta
que hace Benjamin .Podríamos así situar el acontecimiento político, que por
eso, en tanto suspensión mesiánica, promete cierto Paraíso-en tanto llegada del
Mesías .
No habría en este abordaje la promesa religiosa de las infinitas
vidas infinitamente felices de la apuesta de Pascal?...
No en vano Lacan escribe en “la Tercera ” la dificultad que tendrá el discurso del
psicoanálisis para sostenerse como tal que le parece perdedor respecto de la
religión “verdadera”
¿El despertar que alentamos en nuestra experiencia equivale a
tener una "iluminación”, el encuentro con alguna mónada que contuviera la
llave de nuestra felicidad absoluta? Para mí lo que el despertar revela es más
la opacidad que el brillo. Porque en lo
escópico, el instante de ver siempre pone en acto un velamiento .Por eso le sigue el tiempo de comprender, de desocultamiento, en el sentido del despertar, de encontrar lo que no hay, para poder concluir. Para perder el goce que hace falta perder, para poner en causa la deseo…
escópico, el instante de ver siempre pone en acto un velamiento .Por eso le sigue el tiempo de comprender, de desocultamiento, en el sentido del despertar, de encontrar lo que no hay, para poder concluir. Para perder el goce que hace falta perder, para poner en causa la deseo…
Marité Ferrari
viernes, 5 de octubre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Políticas de la memoría. de Diego Timpanaro
Políticas de la
memoria
Este es un libro de buena fe,
lector. …
Lo consagro a la comodidad
particular de mis parientes y amigos para que,
cuando yo muera, puedan encontrar en él
algunos rasgos de mi condición y humor,
y por este medio conserven más completo y más
vivo el conocimiento que de mí tuvieron.
12-06-1580.
Michel de Montaigne.
Las siguientes reflexiones, estos pensamientos en voz alta, que ensayo
-con el perdón de Montaigne-, parten de nuestro quehacer cotidiano. Partimos desde
nuestra praxis, de la clínica psicoanalítica, de nuestro savoir-faire, es decir que intentamos compartir algunas ideas desde
nuestro oficio; y también desde el lugar que ocupamos, hoy por hoy, en tanto “dirigentes”,
a partir de la delegación a los cargos de conducción, que vienen haciendo nuestros
colegas psicólogos, desde hace unos años atrás.
Lo que tengo para compartir y debatir junto a Uds. - ciertas cosas
nunca son sin otros -, es este pequeño ensayo titulado: políticas de la memoria, y habría que subrayar el sentido que el
señor de la torre, Michel de Montaigne, le daba a sus fantaisies, tal como en el origen denominó a sus ensayos, con el
francés del Renacimiento: poner a prueba el entendimiento, reflexionando
libremente sobre un tema.[1]
I
Desde la práctica del psicoanálisis podemos comenzar con cierta, aunque
provisoria, definición; podemos llamar memoria al retorno en el presente -un
retorno involuntario, indeseado, malavenido-, de aquello que rechazamos / negamos
de nuestro pasado. Los estudiosos de Jacques Lacan advertirán la raigambre de
esta proposición: en el Seminario sobre las estructuras freudianas en las
psicosis, Lacan afirmaba, en este mismo sentido, sobre cierta mecánica de
funcionamiento del psiquismo, en relación a la verwerfung: lo rechazado en
lo simbólico, reaparece en lo real.[2]
Introduzcamos la dimensión del tiempo, más allá de los registros: retorna en el
presente, aquello que rechazamos del pasado, y le podemos llamar, memoria.
- Algo del pasado, de lo que no queremos saber nada, llega a nuestro
presente, haciéndonos saber algo, más allá de nuestro querer. Adjetivamos ese
retorno como involuntario, indeseado, malavenido. Sin embargo, el verbo que tal
vez mejor conjugaría, sería: importunar. Señalamos eso que viene a incomodar, a
molestar, a interrumpir la buena marcha de las cosas del mundo, eso que llega
fuera de tiempo y de lugar. Hablamos de la memoria como importuna, es decir, nos
aproximamos a la memoria por el sesgo de su valor disruptivo, léase sintomático.
- El inconsciente
aparece como la memoria de aquello que se olvida y que se manifiesta en las distintas
modulaciones en que se hace presente aquello rechazado, excluido. En el hacerse
presente, en la presentificación de lo olvidado,[3]
en la emergencia de lo que habría sido excluido, en la manifestación pública de
lo que habría sido rechazado, está lo inconsciente; en esta oportunidad, bajo
el modo de la memoria.
Esa irrupción, esa
presencia, de eso no deseado, la aparición en el presente de lo que no es
llamado, nos habla con verdad de cierta ajenidad, de una alteridad que está allí
en juego, de eso otro, que no es del todo nuestro, que no es del orden de lo
consciente, ni de la voluntad, menos aún del yo; inadvertidamente hay allí una
traza indeleble, las marcas del trabajo realizado de lo inconsciente.
- Si hay un trabajo
para hacer en relación a la memoria – en el marco de un análisis - no reside en
rescatar los hechos de un pasado perdido, fugado en el tiempo, borroso para
siempre, sino en apropiarse de esos hechos y dar paso a su reintegración en una
historia. Apropiarse, hacerlo propio, subjetivarlo, quedar en condiciones de poder
decir: tal vez, esto me concierne; sí, esto es mío. Entonces, de este modo, podremos
afirmar que lo determinante no es el pasado, sino la relación que se mantiene
con él.
El progreso de Freud, su descubrimiento, está en su
manera de estudiar un caso en su singularidad. ¿Qué quiere decir estudiarlo en
su singularidad? Quiere decir que esencialmente, para él, el interés, la
esencia, el fundamento, la dimensión propia del análisis, es la reintegración
por parte del sujeto de su historia hasta sus últimos límites sensibles, es
decir hasta una dimensión que supera ampliamente los límites individuales.[4]
Lacan dice que lee
en Sigmund Freud, que esta reintegración
por parte del sujeto de su historia va hasta un más allá de sus últimos límites sensibles, es decir
hasta una dimensión que supera ampliamente los límites individuales,
situando un espacio de pasaje, un pase hacia lo colectivo. Siguiendo esta línea
podríamos conjeturar que lo mismo sería válido también, para la historia de un
grupo humano instituido, ligados en la paridad compartida, como por ejemplo, un
Colegio de psicólogos, o un grupo de psicoanalistas: lo determinante no es el pasado,
sino la relación que mantenemos con él. Relación que no existe, en términos de
proporcionalidad, de linealidad, de univocidad, subrayo el carácter imposible
como tal, pero que sin embargo, no nos eximiría de la realización de cierto
tránsito posible, por el camino de esa misma imposibilidad.
II
Habría ciertas
políticas de la memoria. Lo menciono en condicional, para proponerlo a la
consideración de Uds., para hacer uso también del tiempo presente de su
afirmación, de su interrogación, y hasta de su negativa. (Hay políticas de la
memoria, ¿Hay políticas de la memoria?,
No hay políticas de la memoria).
Decíamos que no se
trata de rescatar el pasado, en tanto ejercicio rememorativo, sino de facilitar
el advenimiento de su verdad en el presente. Facilitar entonces, la práctica de
hecho, de una inquietud, de determinada incomodidad, de una cierta dificultad.
Será precisamente allí, atravesando lo dificultoso, donde encontramos que se
trata también de la proximidad de la responsabilidad, es decir, del poder de
responder.
- Observamos aquí, que
hay una responsabilidad de tipo inexorable, que es de cada uno, que no puede
trasladarse, que no puede dejarse llevar a la cómoda tranquilidad de conciencia
que nos brinda el nosotros del colectivo. Hay un punto en el cual, el nosotros de
un agrupamiento, de una institución colegiada, de un grupo de pares, por
ejemplo, no discrimina la singularidad y sus vicisitudes históricas,
disolviendo y homogeneizando en el anonimato tranquilizador de las conciencias,
la responsabilidad subjetiva que siempre es de cada quien.
- Hay una marca
indeleble de nuestra historia reciente, que todavía hoy - aquí y ahora -, opera
con todos sus efectos; podemos denominarla la noche más oscura. Me refiero a cuando
el terrorismo de Estado hizo desaparecer los cuerpos, cuerpos torturados, antes,
durante y después de asesinar a personas secuestradas, creando con una
singularidad cierta e impar, la figura del desaparecido.
Figura del
desaparecido, que no es sólo un tropo de la retórica, sino que también es
palabra, que en su instancia de nominación, se hace nombre. Uno de los nombres que
nombra, lo innombrable del horror, que en su absoluta crueldad, se transforma
en una marca tal, que ni aún la muerte alcanza para morir.
- Significantes rechazados
en lo simbólico: psicólogos, subversivos,
psicobolches, reaparecen en lo real: 30.000
desaparecidos, psicólogos desaparecidos, estudiantes de psicología
desaparecidos. Decíamos previamente, que en el Seminario sobre las
estructuras freudianas en las psicosis, tal como Lacan tituló el que hoy conocemos
como El Seminario 3, afirmaba en relación a la verwerfung: lo rechazado en lo simbólico, reaparece en lo real.[5] Me llamó la atención al preparar estas
líneas -casi en el estatuto del hallazgo-, las palabras que usa Lacan
originalmente: reparait dans le réel. Reparait:
re-aparecer, es decir, como leemos en el Larousse, mostrarse a la vista,
después de una desaparición.[6]
- Qué podemos ver
de esos desaparecidos, que definitivamente ya no se muestran a nuestra vista,
pero que no obstante de modo indudable están allí, como un nombre propio del
malestar en la cultura, como un rasgo visible de nuestra tan mentada argentinidad.
Dice el Informe Nunca más, sobre desaparecido:
Palabra –¡triste privilegio argentino¡–
que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo. [7]
III
Sin la memoria de nuestros desaparecidos, sin la reintegración de eso
rechazado, excluido, de nuestra historia, será difícil construir una identidad
que se aproxime en algo a una verdad, que como tal, siempre se dice a medias.
El historiador Yosef Yerushalmi se pregunta si es posible, que el antónimo del olvido no sea la memoria, sino más bien, la
justicia.[8]
Tal vez pueda ser un acto pequeño, pero que toca algo de la justicia, cierto
gesto accesible a nuestro desempeño como “dirigentes”, en nuestras
instituciones que agrupan a los psicólogos: poner el nombre y el apellido, en
las paredes de nuestros edificios, en las hojas en blanco de nuestras
comunicaciones, allí en donde puedan ser inscriptos; los nombres y las
vicisitudes de la singularidad de sus historias, de cada uno de esos colegas
desaparecidos.
Dirá el psicoanalista Jorge Jinkis: La historia tiene una deuda con el pasado, con los muertos. Y la
política tiene un deber con los vivos. Esa trenza podría entrecruzar sus
términos. Los muertos deben poder contar con los vivos para que haya historia y
si los vivos no cuentan con los muertos comprometen su futuro.[9]
- Los horizontes serán posibles para nosotros y para las futuras generaciones
de colegas, en el sentido de poder construir, poder vivir, poder trabajar, aquel
tiempo futuro por venir, en la medida en que podamos reintegrar ese saber no sabido
sobre los acontecimientos oscuros de nuestra historia; en razón de nuestra subjetividad,
es decir, de la implicación como sujeto en la singularidad de lo que acontece.[10]
Si es cuestión de la identidad de una profesión, la misma implicará
integrar las fracturas, los quiebres, las discontinuidades, que forman parte e
instituyen los límites de nuestro oficio,
sin por ello renegar de la verdad. Podemos revivir, también podemos recordar,
podemos repetir, podemos reelaborar, tal como decía Freud.[11]
En cualquiera de los casos, el corazón político de una praxis que se
orienta por lo real, se evidenciará cuando podamos vislumbrar que una de las
vías para una política de la memoria, apunta sin ambigüedades a la escritura de
la historia en el sentido de facilitar el advenimiento de su verdad. Contradecir esta proposición asegura cabalmente
el retorno de lo rechazado, la vuelta de lo horroroso, la fatalidad de un
síntoma que estará por llegar, en cualquier momento.
Diré finalmente, de qué se
trata, se trata menos de recordar que de reescribir la historia.[12]
Buenos Aires, septiembre de
2012.
* Psicoanalista. Lic. en Psicología (UNLP). Especialista en Clínica con
Adultos.
Presidente
del Colegio de Psicólogos de la
Provincia de Buenos Aires. Distrito XII Quilmes.
Supervisor y
Docente de la Escuela
de Especialización y Posgrado, Área Clínica Psicoanalítica con Adultos.
Organizador de las Jornadas Quilmes y sus psicoanalistas.
[2] LACAN, JACQUES- El Seminario 3 Las Psicosis, Paidós, Buenos Aires,
1992, p.24. Clase del 16-11-1955.
[3] Pedimos permiso al lector para que nos permita hacer un nuevo uso de
éste término, que el corrector del Word se encarga de subrayar en rojo: nos
proponemos hablar de una acción en el presente, pero que no es del mismo
tiempo.
[4] LACAN, JACQUES- El seminario 1 Los escritos técnicos de Freud, Paidós,
Buenos Aires, 1991, p 26. Clase del 13-01-1954.
[5] LACAN, JACQUES- El Seminario 3 Las Psicosis, Paidós, Buenos Aires,
1992, p.24. Clase del 16-11-1955. En el original: …c´est que tout se qui est refuse dans l´ordre symbolique reparait dans
le réel. Disponible en www.ecole-lacanienne.net.
[6] Antes de esa afirmación,
algunas hojas atrás en ese mismo Seminario 3, Lacan no deja lugar a la ambigüedad,
habla de lo inconsciente, se pregunta sobre la cuestión de saber por qué este
inconsciente apparait dans le réel.
Apparait: aparecer, devenir visible, distinguible, mostrarse de repente a
los ojos.
[7] Aunque la “desaparición” ocurre
todo el tiempo en todas partes, el término comenzó a usarse entre nosotros a
partir de los secuestros y asesinatos en Guatemala en la década del ’60, y años
más tarde, pero para referirse a ello como práctica sistemática del Estado
terrorista, especialmente en Argentina y Chile, pero también en Uruguay, Brasil
y Paraguay. A pesar de esta difusión, la palabra “desaparecidos” quedó
pegada a la Argentina , “pegada” como
cuando reconocemos el valor de sutura que tiene un nombre. Cf. JINKIS,
JORGE- Sterben Sie?, en Violencias de
la memoria, Edhasa, Buenos Aires, 2011, p. 164.
[8] YERUSHALMI, YOSEF- Reflexiones sobre el olvido, en Usos del olvido,
Nueva Visión, Buenos Aires, 1998, p.26.
[9] JINKIS, JORGE- Inclemencias, en Violencias de la memoria, Edhasa,
Buenos Aires, 2011, p. 43.
[10] A propósito de nuestra intervención en la Apertura de la Jornada Identidad
y Horizontes posibles, realizada el 4 de agosto de 2012, y organizada por el
Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires. Distrito XV San
Isidro.
[11] FREUD, SIGMUND- Recordar, repetir y reelaborar, en OC, t. XII,
Amorrortu, Buenos Aires, 1980. Será en este texto de 1914, que aparecen por
primera vez en la obra freudiana, los conceptos de compulsión a la repetición y
re-elaboración.
[12] LACAN, JACQUES- El seminario 1 Los escritos técnicos de Freud, Paidós,
Buenos Aires, 1991, p 29. Clase del 13-01-1954.
martes, 25 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
Inconciente y temporalidad. Freud en Benjamin. por Abel Langer
Inconciente y temporalidad
Freud en Benjamin
“El instante es ése equívoco en el cual tiempo y eternidad se tocan y es ése contacto
que acarrea el concepto de tiempo en el cual el tiempo no cesa de recusar la eternidad y en el cual la eternidad no deja de penetrar el tiempo.
Solo entonces toma sentido nuestra división en tiempo presente, tiempo pasado y
tiempo por vivir”
Sören Kierkegaard
La cualidad que define a la
Modernidad está inscripta como salto que constituye y que tiene como referencia
al siglo XVI entendido este siglo como experiencia
del instante y entendida por sus contemporáneos como experiencia de muerte y
como momento del juzgamiento por Dios, dado que los hombres del siglo
XVI se pensaban a las puertas del juicio final es decir que vivíase la irrupción del tiempo, la "temporalidad del tiempo",
como una experiencia cósmica y final, como un destino de fin de la especie por
haberse entrometido en los caminos del creador. En el siglo XVI, desde los que
leían y practicaban la astrología hasta los pastores de las iglesias reformadas
o fieles a Roma anunciaban que había llegado el momento del juicio final y que
se estaba en los umbrales del apocalipsis. Ése era el tiempo: el del
apocalipsis por haber disrrumpido el orden divino, tiempo de ruptura y tiempo
roto en la cabeza del hombre de occidente (Agnes Heller: “El hombre del
renacimiento”)
La historia que construirá la metodología positivista, de trabajo y de
elaboración, permite que sea abordada y leída como la temporalidad que antecede
lógicamente. La sucesión lógica -un hecho antecede a otro u otros- es de
pertinencia exclusiva de la historiografía y de la ciencia positiva a
diferencia de la lógica establecida por Freud para la construcción del concepto
de inconciente donde la dimensión lógica y temporal están subsumidas en el
concepto de aprés-coup: una formación sintomática, permitirá entender y dar
significación a los sucesos que la antecedieron y donde la espacialidad
temporal se condensa en un único espacio: pasado, presente y futuro ya no serán
pasibles de dividir en fronteras concientes e intangibles, estando el pasado
del sujeto y de la humanidad pasibles de hacerse presente a su vez en la
inteligibilidad de cualquier acto humano.
Es
en el psicoanálisis donde encontramos que el tiempo, conceptualizado desde la
otra lógica, la lógica del inconciente, abre esta hiancia por donde aparece el pasado, para que podamos "hacer ese
tremendo esfuerzo que viene haciendo el hombre a lo largo de la historia de
trabajar sobre el único tiempo realmente infinito, que no es curiosamente el
futuro sino el pasado." Nicolás Casullo, "La banalidad del
bien" (Rev. El Rodaballo, nov. l994).
Huella
mnémica
que sostiene, justifica y explica toda la producción del aparato psíquico, y es
Freud quien, al ofrendarnos la
conceptualización del muerto que habita al vivo produce, entre otras, la
posibilidad de pensar las estrategias
del tiempo y dos concepciones diferentes de trabajar el tiempo y la
memoria. "Que el excluido produzca la ficción que lo narra en una
"manera de hablar" cómica o trágica, ésa es la verdad de la
Historia." dirá Michel de Certeau. Por lo tanto, el excluido de la
conciencia, el desalojado por el yo conciente vuelve y vuelve por los caminos y
las grietas menos pensadas, vuelve en los sueños, en los síntomas, en los
fallidos, en los olvidos, en los lapsus y también en la forma paradojal de la
repetición: esencia del retorno de lo que se pretende excluir, olvidar,
renegar, expulsar: retorna siempre y es entonces desde donde podemos decir con
Marx que "todas las generaciones
de los muertos oprimen como una
pesadilla el cerebro de los vivos." ("El XVIII Brumario de Luis
Bonaparte").
Concepción del tiempo y la memoria diametralmente opuesta a la que
establece la historiografía en donde encontramos la voluntad explícita de
establecer una delimitada frontera entre el pasado y el presente, creando
lugares propios para cada uno, clasificando al pasado en un lugar distinto del
presente, suponiendo una continuidad genealógica que postula unidades
homogéneas: el siglo, el país, la clase social, etc.: siempre tendremos al mismo hombre. Estableciendo una condición de
elaboración a través de datos y fuentes corroborados fehacientemente así como
la voluntad conciente de no realizar ni elaboraciones ni inferencias que no
estén sostenidas nada más que por el interés de elaboración de acuerdo al
modelo racional-científico de la ciencia.
Aquí debemos señalar, también, que Freud es quien interviene en la
historia, entra para decir de la historia introduciendo en ella toda su batería
conceptual y conjetural. En
"Una neurosis demoníaca en el siglo XVII" toma el caso de un sujeto
que vivió en otra época histórica y nos muestra cómo trabaja con el sujeto y
con la historia: como si fuese una mina a cielo abierto. Ahí donde para el
historiador no hay documentos Freud muestra cómo elabora desde los indicios,
busca la huella como un verdadero pesquisa y conjetura hipótesis.
A su
vez, las producciones historiográficas de la lógica del lugar y del nombre
Freud las somete a la deformación. Dice Michel de Certeau que "El trabajo
de la diferencia cambia al discurso científico y didáctico de la historia y lo convierte en una escritura
"desplazada" (en sí misma y en su relación con la
disciplina)("El hombre Moisés", la aclaración es de mi autoría), es
decir en una novela....Pero, en Freud,
esta operación no crea otro lugar, no coloca a la novela en un campo distinto
del de la historia....Freud reintroduce al otro en el mismo lugar...la ficción (Freudiana) tiene el privilegio
de poder "volver a llamar al otro a escena", como hace el público con
los actores, "al sentimiento de extranjería".(Como lo llamará en "Lo siniestro". La aclaración
es de mi autoría) (M. de Certeau,
"La escritura de la Historia", pag. 330)
Freud realiza dos movimientos simultáneos que transforma en dos operaciones: al inventar el
inconciente como el espacio en el cual se va a desarrollar ese lugar
privilegiado de la producción humana pone
a trabajar el pasado en el presente de cada sujeto al mismo tiempo que
destraba la operación al dar cuenta
histórica de la mítica fundante con Totem y Tabú comenzando la intervención freudiana de "su hacer"
con la historia. Dos operaciones de una misma banda de Moebius: que hace Freud con la historia y que
efectos produce ésta en Freud con un borde fundante que articula a ambas:
su producción del inconciente= el muerto
habitando al vivo, el pasado habitando el presente.
El muerto habita al vivo, se infiltra y vive
ahí, volviendo ilusoria la conciencia del sujeto de estar en su casa. Este "obs-ceno" - por estar fuera de
la escena (conciente)- inscribe ahí la ley del Otro; precisamente esta ley del Otro será la matriz del instante
que funda y sostiene el acontecimiento
Por lo tanto el olvido
aparece como una acción contra el pasado y al mismo tiempo la huella del recuerdo, que es el regreso
de lo olvidado, como la acción de ese pasado siempre obligado a disfrazarse, a
camuflarse e infiltrarse: retorno del pasado obs-ceno, perturbador y perturbado
por su origen espurio de transgresión, traición y muerte
Freud, desde el psicoanálisis, será el
fundador de un concepto de tiempo donde el pasado entra por las grietas de las
obscenidades pertubadoras que implica decir que el acontecimiento que lo funda es el instante que implica un mito de
origen como repetición y salida: encuentro siempre fallido y por eso mismo de
ruptura y salto
Será por lo mismo que Freud escribirá que el acontecimiento es el instante que funda desde tal la posibilidad
del acto y escribirá, en prólogo a la segunda edición de "La
interpretación de los sueños": (este libro) "...era mi reacción
frente a la muerte de mi padre. Vale decir, frente al acontecimiento más significativo y la pérdida más terrible en la
vida de un hombre" y en el capítulo IV de "Totem y tabú":
"Un acontecimiento como la
supresión del Padre por la horda fraterna tenía que dejar huellas imperecederas
en la historia de la humanidad".
Acontecimiento Benjamin:
Será al “laberinto Benjamin”
dónde nos adentraremos para tratar de dar cuenta de su lectura acerca del lugar
del recuerdo, la rememoración y la memoria y de su relación con estos conceptos
freudianos para desarrollar la apertura de sus propios conceptos acerca de su
propuesta a tener en cuenta para elaborar su personal filosofía de la historia
que romperá los moldes establecidos por la propia historiografía positivista en
donde la sucesión de hechos y avatares son la única y remanida manera de dar
cuenta del lugar del hombre en el mundo: “La
historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo
homogéneo y vacío, sino aquel pletórico de tiempo-ahora.
Así, para Robespierre la antigua Roma era un pasado cargado de tiempo-ahora, que él hacía saltar
del continuum de la historia…Ella
es el salto de tigre hacia lo pretérito. Sólo que tiene lugar en una arena
en la cual manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo libre de la
historia es el salto dialéctico, como el cual concibió Marx la revolución”
Tesis XIV en “Sobre el concepto de historia”
En el manuscrito M de las citadas tesis se lee “La historia es objeto de una construcción cuyo medio no lo constituye
el tiempo homogéneo y vacío sino aquél pletórico de tiempo-ahora…” y
continúa “…allí donde el pasado está
cargado con este material explosivo, la investigación materialista le agrega la
mecha al continuum homogéneo y vacío
de la historia. Al hacerlo tiene en mente hacer saltar de éste (esto es,
de dicho contínuum) la época…”
Y
será ahí en donde nos vamos a encontrar con alguna cita que cual idea fuerza
nos guiará para investigar de donde abrevó para desarrollarla: escribirá en las
tesis: “La memoria es el relampagueo de la conciencia en un instante de
peligro”: aquí tenemos condensada un aspecto de su concepción y de su
lectura de Freud porque considera la memoria como una aparición que ofrece un
relámpago que se nos presenta en un instante que en sí mismo anuncia un peligro
pero: a quién ó a quienes?: continuará escribiendo en sus tesis: a todas las
generaciones que nos precedieron y que fueron derrotadas en la historia de la
humanidad: por lo tanto la memoria: memoria
del instante: rememoración, ocupará el lugar de privilegiada región que
permitirá, mas allá del sujeto, asumir en un instante, en ése instante de
peligro la posibilidad de la salvación: es decir el relampagueo que asomará
para decirnos de la humanidad redimida en una postura que, dado sus vínculos
con su amigo, el cabalista Gershom Scholem, será la rememoración del esplendor:
una memoria que rememora y que es del orden del mesianismo: esto dice de su
postura en donde la llegada del Mesías será el momento en que las generaciones
vencidas en la historia de la humanidad
se rediman de todas sus derrotas
Que es lo que escribe del progreso? qué dice de la imagen de la pintura
de Klee que lo acompañó durante gran parte de su vida?: “Hay un cuadro de Klee que se llama Ángelus Novus. En él está
representado un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo
que mira atónitamente. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, abierta su
boca, extendidas sus alas. El ángel de la historia ha de tener ese aspecto.
Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. En lo que a nosotros nos aparece como
una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe, que incesantemente
apila ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. Bien quisiera demorarse,
despertar a los muertos y volver a juntar lo destrozado. Pero una tempestad
sopla desde el Paraíso, que se ha enredado en sus alas y es tan fuerte que el
ángel ya no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irremisiblemente hacia
el futuro, al que vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante
él hasta el cielo. Esta tempestad es lo que llamamos progreso” - Tesis IX
Esta es su pesimista concepción de la historia que reforzará cuando
escribe que la historia de la cultura es la historia de los despojos que han
quedado a lo largo de ésta y que el enemigo no ha dejado de vencer y ni los
muertos estarán a salvo de esta derrota: estos planteos acerca del futuro del
hombre, escrito en apogeo del nazismo y que preceden a su suicidio puesto en
cuestión(quiero decir que hay hipótesis de que fue asesinado por esbirros estalinistas
en la frontera pirineica de España) también lo acercan al Freud del “Malestar
en la cultura” en cuanto a su visión acerca del futuro humano: “Quien quiera haya obtenido la victoria
hasta el día de hoy, marcha en el cotejo triunfal que lleva a los dominadores
de hoy sobre los vencidos que hoy yacen en el suelo. El botín, como siempre ha
sido usual, es arrastrado en el cortejo. Se lo designa como el patrimonio
cultural…No existe un documento de la cultura que no sea a la vez de la
barbarie. Y como en sí mismo no está libre de barbarie tampoco lo está el
proceso de transmisión por el cual es traspasado de unos a otros”. Tesis VII
De dónde saca Benjamin estos
conceptos acerca de tiempo-ahora, memoria, imagen, recuerdo, rememoración, el
pasado y el lugar de éste y su intento de establecer una rememoración que se
haga presente en el espacio de las relaciones entre los hombres: quiero decir:
cómo se las arregla para extraer de Freud conceptos acerca del sueño y de las
imágenes en el despertar para trasladarlas a una masa de hombres que
compartirían este sueño colectivo?
Benjamin
realiza una transposición de conceptos psicoanalíticos nodales: sueño, trauma,
inconciente incorporándolas como categorías histórico-políticas retomando las
elaboraciones respecto a la conciencia y contrapondrá su propia teoría
acerca de la rememoración, el recuerdo y
la experiencia vivida apoyándose en estas elaboraciones para construir un
aparato conceptual lo absolutamente diferenciado de la temporalidad histórica
sobre la que se asienta la historiografía moderna y será este concepto de
tiempo el que permitirá articular la apropiación de herramientas conceptuales
psicoanalíticas para convertirlas en categorías historiográficas
En “Sobre
algunos temas de Baudeliere”, capítulo III, trabajando el tema de la
memoria y comparando a Freud con Proust (el Proust de “En busca del tiempo
perdido”) escribirá: “Es aconsejable volver a Freud en busca de una
determinación más sustanciosa de lo que en la “mémoire de l’intelligence” de
Proust aparece como desecho de la teoría bergsoniana. En el año 1921 se publica
el ensayo Más allá del principio del
placer, que establece una correlación entre la memoria (en el sentido de
una memoria involuntaria) y la
conciencia. Dicha correlación tiene figura de hipótesis. Las reflexiones que le
añadimos seguidamente no tienen el empeño de probarla. Deberán contentarse con
comprobar su fecundidad en orden a estados de la cuestión muy distantes de los
que estuvieron presentes en la concepción freudiana….La proposición fundamental
de Freud…formula la suposición de que “la conciencia surge en el lugar de la
huella de un recuerdo”. “Estaría entonces marcada por una singularidad: el
proceso estimulación no deja en ella, como en todos los demás sistemas
psíquicos, una modificación duradera de sus elementos, sino que por así
decirlo, se malgasta en el fenómeno de hacerse conciente”(Freud). “La fórmula
fundamental –escribe a renglón seguido Benjamin – de dicha hipótesis es “que hacerse conciente y dejar huella en la
memoria son incompatibles para el mismo sistema”. Agrega Benjamin:
“…traducido a la manera de Proust: sólo
puede ser componente de la memoria involuntaria lo que no ha sido
“vivido” explícita y concientemente, lo que no ha ocurrido al sujeto como
“vivencia”. “Atesorar huellas duraderas como fundamento de la memoria” en
procesos de estimulación es algo, según Freud, reservado “a otros sistemas que
hay que concebir como diversos de la conciencia”. Según Freud la conciencia en
cuanto tal no acogería ninguna huella de la memoria”” (hasta aquí la cita de
Bénjamin,) Aquí también podemos observar la impronta de la influencia
surrealista como la cita en relación a la memoria involuntaria
Que dice Benjamin del
sueño y de la alianza al colectivo humano: “Uno
de los presupuestos tácitos del psicoanálisis es que la oposición diametral
entre el sueño y la vigilia no tiene validez alguna para la forma empírica de
la conciencia humana, tendiendo mas bien a una infinita variedad de estados
concretos de conciencia, determinados por todos los grados concebibles de
vigilia de todos los centros posibles. El estado de la conciencia, tallada en
múltiples facetas por el sueño y la vigilia, sólo se puede transferir del
individuo al colectivo” Konvolute K1,5 (se
denominan así a los rollos de papel encontrados en la Biblioteca Nacional de
París en donde escribía el “Libro de los
pasajes” – páginas atiborradas de citas sin comentarios y que entregó a quien
era en ésa época bibliotecario de la misma - George Bataille - para ser
resguardados (escondidos) durante la ocupación nazi, que fueron hallados mucho
tiempo después y que hicieron dudar a los miembros de la Escuela de Frankfurt
de su veracidad) y escribirá de la relación del sueño con la teoría de la
percepción así como en el fragmento conocido como Traumkitsch, del año 1926
donde afirma que “El sueño participa de
la historia”, estableciendo así una correspondencia entre ambos espacios
En el “Libro de los pasajes” se
apropiará de la práctica interpretativa del psicoanálisis sobre el texto del
sueño porque características del sueño reconocidas por Freud resultan afines a
lo que denomina imágenes dialécticas.
Al ser el sueño una combinación de representación-imagen y representación-palabra,
en donde se anuda lo vivenciado reciente y lo mas antiguo, el sueño deberá ser
interpretado debido al hecho de la desfiguración onírica sometiendo su
contenido a operaciones de condensación y desplazamiento a fin de evitar la
censura, sirviéndose también del acervo simbólico disponible en el “inconciente
del pueblo”: La interpretación de los
sueños,(segunda parte), en Obras completas, T. V, pag.357): en donde se
encuentran las afinidades del sueño freudiano con las imágenes dialécticas de
Benjamin? “En lo que ha sido con el
ahora…, la imagen dialéctica aparece a los ojos de una época determinada: a
saber, aquella en que la humanidad, frotándose los ojos reconoce precisamente
esta imagen onírica en cuanto tal. Es en este instante en que el historiador
emprende con ella la tarea de interpretación de los sueños” Libro de los
pasajes pag. 466
El sueño del colectivo será su pasado y el presente ocupará el lugar de
la vigilia y el momento ó proceso del despertar se equipara al ejercicio de la
rememoración y la imagen: “Es aquello en
donde lo que ha sido se une como un relámpago al ahora en una constelación. En
otras palabras: imagen es la dialéctica en reposo. Pues mientras que la
relación del presente con el pasado es puramente temporal, continua, la de lo
que ha sido con el ahora es dialéctica: no es un discurrir. Sino una imagen en
discontinuidad. Sólo las imágenes dialécticas son auténticas imágenes (esto es,
no arcaicas) y el lugar donde se las encuentra es el lenguaje” Libro de los
pasajes, pag. 464
Lo que denomina “giro
copernicano” será el ejercicio histórico y político del ejercicio de la
rememoración como una nueva técnica del despertar teniendo el presente
preeminencia metodológica: “El giro
copernicano es el siguiente: se toma un punto fijo: ´Lo que ha sido’, se vio el
presente esforzándose tentativamente por dirigir el conocimiento hasta ese
punto estable. Pero ahora debe invertirse esa relación, lo que ha sido debe
llegar a ser vuelco dialéctico, irrupción en la conciencia despierta(…) el
despertar es la instancia ejemplar del recordar” Ibid, pag. 394
El historiador ejercerá las imágenes
dialécticas para, “mediante el
método destructivo-crítico hacer estallar la continuidad histórica y luego en
un segundo momento, en donde el pasado es alcanzado por la actualidad,
disponiendo de fragmentos arrancados al continuum histórico y sin que halla
continuidad entre ellos” y dirá que “esta metodología será como la
interpretación freudiana porque este montaje permitirá el acceso al
despertar de un saber, aún no conciente, de lo que ha sido” Ibid, pags.
460 -472-477-478 (Aquí también, en esta cita, reconocemos la influencia del
surrealismo)
Esta metodología de
apropiación de categorías freudianas–sueños, recuerdos, inconciente - para
transponerlas en conceptos históricos-políticos tendrán, desde su concepción
explicitada en su “Libro de los pasajes”, un “otro lugar” con nuevas
significaciones correspondientes a un sujeto colectivo y de esta manera
producirá un salto cualitativo que marcará la posibilidad de entender al sujeto
colectivo desde la perspectiva de una
otra época, arrancando y haciendo saltar de sus goznes una concepción del
sujeto sin ensamblar: desde su lugar de soñante, desde la fantasmagoría que
implica a un “flaneur”(deambulador, trotacalles) a la fantasmagoría de una
época histórica como lo desarrollará en “París, capital del siglo XIX”. Benjamin
llamará iluminación a la
estructura del momento:- fenómeno
originario donde tiene lugar la verdad de la historia bajo la forma de imágenes
dialécticas y cuyo método es el montaje.
“La historia marxista tiene una responsabilidad: liberar a la tradición
de las garras de los opresores…la esperanza va más allá de lo dado para abrir
el ámbito de lo posible. El recuerdo activo, la rememoración (Engedeuken),
establece la posibilidad…es en la práctica política donde la historia existe.
La verdadera imagen del pasado pasa rápidamente. El pasado es retenido sólo
como una imagen que es percibida como un relámpago en el instante de su
cognocibilidad, que jamás volverá a ser visto”
La tarea negativa de Benjamin
está centrada en una crítica del evolucionismo en pos de una intervención en
una instancia (lo real) porque, como el capitalismo, no morirá de muerte
natural: “El tiempo-ahora es la
inversión de la evolución uniformemente variada…La historia es el objeto de una
construcción cuyo lugar no lo forma el tiempo homogéneo y vacío, sino el
tiempo-ahora (Jetztzeit)pleno”
“La política ostenta el primado sobre la historia”: esta supremacía
señala que no se trata de una relación de contigüidad entre segmentos temporales
. Del pasado al presente se podría postular una yuxtaposición dada por la
transición propia y objetiva del cosmos; del pasado al ahora (que es siempre
nuestro) existe una relación de deseo, de requerimiento, de exilio que sale de
toda linealidad. El tiempo-ahora constituye el acontecimiento total de la
historicidad: la transformación radical del mundo, la creación de la felicidad,
la eliminación del sufrimiento, la venida del Mesías, en fin, la revolución”.
“La historia no se acumula, se
construye. Son las esperanzas presentes las que aprovechan la productividad de
sentido de aquellos signos que como en los éxtasis nos impactan de un modo
diferente. El impacto es como el de la revolución que es superior porque
transforma ese mundo trágico.
El conocimiento nos
enseña a experimentar el éxtasis de la liberación y de la felicidad: el “shock”
que experimentamos en el amor ó en el instante de peligro”
La ruptura del presente, el
descomponer la cadencia del tiempo, es la virtud mas importante del saber
histórico, por lo tanto será la aprehensión historiadora actual la que confiere
el carácter histórico a la facticidad que es tal si pertenece a nuestra
concepción de la historia.
La historicidad está dada
por el recuerdo que realizamos en el presente, por lo tanto será una teoría de
la memoria su filosofía de la historia. Por lo tanto subraya la preeminencia y
la prevalencia del presente que se hace en nombre de las generaciones vencidas
y del sentido mesiánico al esperar activamente la llegada de la transformación
radical del mundo y del hombre, transformación que, esperanza mediante, se
realice a través y en función del soñar de toda la humanidad: dirá la Tesis VI:
“Articular históricamente el pasado no
significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Significa apoderarse de un
recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro…”
Bibliografía
Walter
Benjamin: “La dialéctica
en suspenso, tesis sobre la filosofía de la historia”, “Para una crítica de la
violencia”
“El
narrador”, “El libro de los pasajes”, “El París del segundo imperio”, “Algunos
temas sobre Baudeliere”
Sigmund
Freud: “La
interpretación de los sueños”, “Lo siniestro”, “Una neurosis demoníaca en el
siglo XVI”, “Mas allá…”
Michel de Certeau: “La escritura de la historia” “Historia y psicoanálisis”, “La fábula
mística”
María Castel: “Temporalidad, inconciente y tiempo histórico”
Agnes Heller: “El hombre del renacimiento”
Abel Langer – 4854-1180(P) /// 4963-2880©
langabel@ciudad.com.ar
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