miércoles, 10 de octubre de 2012

Tiempo y acontecimiento en la experiencia analitica. por Marité Ferrari


Tiempo y acontecimiento en la experiencia analítica…Una interlocución con las tesis de Walter Benjamin  

 

Al discurso psicoanalitico, la interlocución con otros discursos se le hace necesaria

Esto le ha permitido situar interrogantes  para no quedar “encerrado” en un discurso que pudiera autoabastecerse , suturando sus fisuras.

Lo cierto es     que cada analista trabaja con las resonancias de estos decires en
la propia práctica... Como si se tendiera una banda de Moebius entre el “interior” de la experiencia analítica, y el “exterior” que supone la producción  discursiva de la época-que intenta hacer saber del malestar que inexorablemente nos habita- como hablantes que somos, advertidos de nuestra finitud , y nuestra inconsistencia.

 Es difícil a veces ,que este proceso de recorrido en la única cara de la Banda- pueda  "socializarse",por el modo en que cada uno escucha esto que se lee...

El debate, es entonces  inexorable ,por la diferencia que se instala en la escucha que cada uno sostiene.

Tratamos de escuchar a la letra esto que se dice en un análisis., no sin estar a la vez afectados por otros decires, que resuenan, que  producen efectos, allí, en una experiencia que no puede dejar de quedar afectada por los modos de presentación  del malestar en la Cultura. Malestar que siempre nos hace `pensar que la vida- como goce pleno- estaría en Otra parte


Una cuestión  que me quedó resonando a partir de la lectura del texto sobre las Tesis de Benjamin, muy atinente a nuestra práctica fue la diferencia entre historiografía- un manera de coleccionar hechos según su sucesión cronológica - y otro modo de pensar la historia como entramado de acontecimientos. Efectivamente en este sentido vamos construyendo con los decires del analizante, la “novela” donde se ficcionaliza el fantasma del sujeto,  que no es un devenir cronológico, sino una secuencia de acontecimientos que hilvana el deseo.

 

.Pero, a la vez  ¿cómo pensar el intento de romper los relojes, en ese instante supremo del acontecimiento revolucionario, que hace estallar el continuo de la historia de opresión?.. Este intento de suspender la “medida” mecánica del acontecer temporal, ¿sería sólo  modo de  marcar  la dimensión valiosa- gozosa- inmaterial-de lo actual como maravilloso, supremo, eterno, memorable?. ¿O también podría presentarse como manera renegatoria de impedir el devenir incontrolable del tiempo como
Kronos, como suceder que nos traga, inexorablemente .Costado real del tiempo, que revela lo insoportable de la levedad, de la inconsistencia del ser…Michel Foucault plantea que la búsqueda central del poder se orienta hacia la inmortalidad..El poder busca ser eterno, para precaverse de la fugacidad, inexorable del ser para la muerte que somos los hablantes. Por eso intenta balear los relojes, para que el tiempo no degrade ese momento sublime.


 Esto que resuena en lo que escucho, en el sentido de pensar romper los relojes como apuesta a la inmortalidad, o a la atemporalidad de esto tan valioso que estoy viviendo-  es siempre un modo singular de capturar algo.

 

Cada analista encontrará en esta lectura diferentes cuestiones, que se le articulan con su práctica. En este sentido digo que es difícil “socializar”, ponernos de acuerdo con lo que nos resuena de  algo que leemos. Esto hace complejo construir una teoría que pueda articular la singularidad de la experiencia analítica con discursos que intentan pensar formas de lo colectivo, como la Antropología o la Sociología, o la Teoría Política, el marxismo., porque ¿es posible una ex – sistencia colectiva?. Si el acontecimiento que sitúan los politólogos podría ser escuchado como acto en el marco de nuestra experiencia, es una pregunta a abrir…Lo cierto es que parecieramos los analistas  dispuestos a dejarnos tocar por la dimensión real del tiempo, esto de la conjetura del habrá sido, y de lo imposible de quedar fuera de la cuenta que el paso del tiempo nos pasa, esa factura que el obsesivo se niega a pagar con su procastinación….La cuestión del acto en psicoanálisis remite siempre a la implicación subjetiva respecto de las consecuencias del decir, y el cambio en las posiciones de goce…Algo me hace responsable de lo que digo, en la medida en que en este decir me va algo del goce que necesito para poder estar vivo…En este acto inexisto a ese Otro al cual consagro mi sìntoma, y entonces, me hago responsable por mi goce….

 

Adentrándome en el texto que comenta las tesis de Benjamin, creo que Chiapas no representa un resurgir puro del zapatismo, porque aquella experiencia ha quedado
perdida en el decir que se sostiene de ella, y actúa entonces sólo como referente imposible de ser representable. En Chiapas hay una ruptura con este proseguir del Pri que ha denigrado el acontecimiento mismo de la revolución. Es otra cosa. que el zapatismo..Es producir otro acontecimiento en otro tiempo…Porque el acontecimiento de la revolución no pudo eternizarse, se degradó en otra cosa. Kronos se devoró la pasión revolucionaria y la transformó en corrupción burocrática,¿un partido que institucionaliza la revolucion? Chiapas es querer pasar a otra cosa…

. Creo que se trata siempre de esto en relación al goce que abruma al sujeto: poder pasar a otra cosa como plantea Allouch-..La identificación, este es lo “mismo”, es pretensión inútil..Ya es “otra” vuelta, donde lo “mismo” es a la vez , diferente..Ya lacan lo trabaja en tyche y Automaton. Cada rizo de la repetición capturará ago diferente…

 

 

.Creo que necesitamos a veces salirnos de  la dialéctica entre pérdida y recuperación, no se trata de fijarnos melancólicamente a lo perdido, ni obsesionarnos con una imposible recuperación, sino marcar una diferencia .

.Porque la historicidad- para los seres hablantes- es un ser siendo que no se agota en la rememoración de los acontecimientos - que advinieron tales dentro de cierto tramado, dentro del cual trenzamos nuestra historia .Porque somos hablantes armamos esta "novela" y dentro de ella nos deslizamos...
En la experiencia analítica el analizante deconstruye sus  novelas,sus creencias, sus mitos, y avanza cada vez más -si es que la cosa marcha- a poder soportar cada vez más el campo de lo indeterminado,de lo imposible, de lo indecible,  verdades que lo real porta,y que la neurosis trata de olvidar.

 

 En la tesis XV Benjamin propone que las clases revolucionarias tienen conciencia de hacer estallar el continuo de la Historia  Por eso se dispara contra las relojes, porque este estallido , esta ruptura pretende la eternidad…¿Qué cambia del trato con lo real este acontecimiento..Es sostenible en el tiempo este instante en tanto tal,¿Es pensable cierta semejanza respecto de lo  que acontece en el curso de un análisis, si se tratara  de “liberar” al sujeto de las ataduras de la repetición-que sería la expresión de la continuidad, siempre lo mismo…? ¿Es sostenible el tiempo del acto en el curso de un análisis, que además siempre se salda en el a posteriori, porque no es del orden de la conciencia, sino efecto de lo inconciente? No  es ahora, sino en el habrá sido….
¿cambia su sistema de ideas, o cambia la relación que  tiene con sus ideas,? ¿Qué anudamiento podemos situar  entre las ideologías y el Ideal del Yo, o aún, con el Superyo, en su imposición mortìfera, del “Goza”?

La mónada del objeto histórico supone para el materialismo histórico el signo de una suspensión mesiánica del devenir,según la propuesta que hace Benjamin .Podríamos así situar el acontecimiento político, que por eso, en tanto suspensión mesiánica, promete cierto Paraíso-en tanto llegada del Mesías .

No habría en este abordaje la promesa religiosa de las infinitas vidas infinitamente felices de la apuesta de  Pascal?...

No en vano Lacan escribe en “la Tercera” la dificultad que tendrá el discurso del psicoanálisis para sostenerse como tal que le parece perdedor respecto de la religión “verdadera”
 

¿El despertar que alentamos en nuestra experiencia equivale a tener una "iluminación”, el encuentro con alguna mónada que contuviera la llave de nuestra felicidad absoluta? Para mí lo que el despertar revela es más la opacidad que el brillo. Porque en  lo
escópico, el instante de ver siempre pone en acto un velamiento .Por eso le sigue el tiempo de comprender, de desocultamiento, en el sentido del despertar, de  encontrar lo que no hay, para poder concluir. Para perder el goce  que hace falta perder, para poner en causa la deseo…

 

Marité Ferrari

           

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Políticas de la memoría. de Diego Timpanaro


Políticas de la memoria

 

Diego Timpanaro*

 

 

 

Este es un libro de buena fe, lector. …

Lo consagro a la comodidad particular de mis parientes y amigos para que,

 cuando yo muera, puedan encontrar en él algunos rasgos de mi condición y humor,

 y por este medio conserven más completo y más vivo el conocimiento que de mí tuvieron.

12-06-1580.

Michel de Montaigne.  

 

 

Las siguientes reflexiones, estos pensamientos en voz alta, que ensayo -con el perdón de Montaigne-, parten de nuestro quehacer cotidiano. Partimos desde nuestra praxis, de la clínica psicoanalítica, de nuestro savoir-faire, es decir que intentamos compartir algunas ideas desde nuestro oficio; y también desde el lugar que ocupamos, hoy por hoy, en tanto “dirigentes”, a partir de la delegación a los cargos de conducción, que vienen haciendo nuestros colegas psicólogos, desde hace unos años atrás.

Lo que tengo para compartir y debatir junto a Uds. - ciertas cosas nunca son sin otros -, es este pequeño ensayo titulado: políticas de la memoria, y habría que subrayar el sentido que el señor de la torre, Michel de Montaigne, le daba a sus fantaisies, tal como en el origen denominó a sus ensayos, con el francés del Renacimiento: poner a prueba el entendimiento, reflexionando libremente sobre un tema.[1]

 

I

 

Desde la práctica del psicoanálisis podemos comenzar con cierta, aunque provisoria, definición; podemos llamar memoria al retorno en el presente -un retorno involuntario, indeseado, malavenido-, de aquello que rechazamos / negamos de nuestro pasado. Los estudiosos de Jacques Lacan advertirán la raigambre de esta proposición: en el Seminario sobre las estructuras freudianas en las psicosis, Lacan afirmaba, en este mismo sentido, sobre cierta mecánica de funcionamiento del psiquismo, en relación a la verwerfung: lo rechazado en lo simbólico, reaparece en lo real.[2] Introduzcamos la dimensión del tiempo, más allá de los registros: retorna en el presente, aquello que rechazamos del pasado, y le podemos llamar, memoria.

 

- Algo del pasado, de lo que no queremos saber nada, llega a nuestro presente, haciéndonos saber algo, más allá de nuestro querer. Adjetivamos ese retorno como involuntario, indeseado, malavenido. Sin embargo, el verbo que tal vez mejor conjugaría, sería: importunar. Señalamos eso que viene a incomodar, a molestar, a interrumpir la buena marcha de las cosas del mundo, eso que llega fuera de tiempo y de lugar. Hablamos de la memoria como importuna, es decir, nos aproximamos a la memoria por el sesgo de su valor disruptivo, léase sintomático.

 

- El inconsciente aparece como la memoria de aquello que se olvida y que se manifiesta en las distintas modulaciones en que se hace presente aquello rechazado, excluido. En el hacerse presente, en la presentificación de lo olvidado,[3] en la emergencia de lo que habría sido excluido, en la manifestación pública de lo que habría sido rechazado, está lo inconsciente; en esta oportunidad, bajo el modo de la memoria.

Esa irrupción, esa presencia, de eso no deseado, la aparición en el presente de lo que no es llamado, nos habla con verdad de cierta ajenidad, de una alteridad que está allí en juego, de eso otro, que no es del todo nuestro, que no es del orden de lo consciente, ni de la voluntad, menos aún del yo; inadvertidamente hay allí una traza indeleble, las marcas del trabajo realizado de lo inconsciente.

 

- Si hay un trabajo para hacer en relación a la memoria – en el marco de un análisis - no reside en rescatar los hechos de un pasado perdido, fugado en el tiempo, borroso para siempre, sino en apropiarse de esos hechos y dar paso a su reintegración en una historia. Apropiarse, hacerlo propio, subjetivarlo, quedar en condiciones de poder decir: tal vez, esto me concierne; sí, esto es mío. Entonces, de este modo, podremos afirmar que lo determinante no es el pasado, sino la relación que se mantiene con él.

El progreso de Freud, su descubrimiento, está en su manera de estudiar un caso en su singularidad. ¿Qué quiere decir estudiarlo en su singularidad? Quiere decir que esencialmente, para él, el interés, la esencia, el fundamento, la dimensión propia del análisis, es la reintegración por parte del sujeto de su historia hasta sus últimos límites sensibles, es decir hasta una dimensión que supera ampliamente los límites individuales.[4]

Lacan dice que lee en Sigmund Freud, que esta reintegración por parte del sujeto de su historia va hasta un más allá de sus últimos límites sensibles, es decir hasta una dimensión que supera ampliamente los límites individuales, situando un espacio de pasaje, un pase hacia lo colectivo. Siguiendo esta línea podríamos conjeturar que lo mismo sería válido también, para la historia de un grupo humano instituido, ligados en la paridad compartida, como por ejemplo, un Colegio de psicólogos, o un grupo de psicoanalistas: lo determinante no es el pasado, sino la relación que mantenemos con él. Relación que no existe, en términos de proporcionalidad, de linealidad, de univocidad, subrayo el carácter imposible como tal, pero que sin embargo, no nos eximiría de la realización de cierto tránsito posible, por el camino de esa misma imposibilidad.

 

II

 

Habría ciertas políticas de la memoria. Lo menciono en condicional, para proponerlo a la consideración de Uds., para hacer uso también del tiempo presente de su afirmación, de su interrogación, y hasta de su negativa. (Hay políticas de la memoria, ¿Hay  políticas de la memoria?, No hay políticas de la memoria).

Decíamos que no se trata de rescatar el pasado, en tanto ejercicio rememorativo, sino de facilitar el advenimiento de su verdad en el presente. Facilitar entonces, la práctica de hecho, de una inquietud, de determinada incomodidad, de una cierta dificultad. Será precisamente allí, atravesando lo dificultoso, donde encontramos que se trata también de la proximidad de la responsabilidad, es decir, del poder de responder.

- Observamos aquí, que hay una responsabilidad de tipo inexorable, que es de cada uno, que no puede trasladarse, que no puede dejarse llevar a la cómoda tranquilidad de conciencia que nos brinda el nosotros del colectivo. Hay un punto en el cual, el nosotros de un agrupamiento, de una institución colegiada, de un grupo de pares, por ejemplo, no discrimina la singularidad y sus vicisitudes históricas, disolviendo y homogeneizando en el anonimato tranquilizador de las conciencias, la responsabilidad subjetiva que siempre es de cada quien.

 

- Hay una marca indeleble de nuestra historia reciente, que todavía hoy - aquí y ahora -, opera con todos sus efectos; podemos denominarla la noche más oscura. Me refiero a cuando el terrorismo de Estado hizo desaparecer los cuerpos, cuerpos torturados, antes, durante y después de asesinar a personas secuestradas, creando con una singularidad cierta e impar, la figura del desaparecido.

Figura del desaparecido, que no es sólo un tropo de la retórica, sino que también es palabra, que en su instancia de nominación, se hace nombre. Uno de los nombres que nombra, lo innombrable del horror, que en su absoluta crueldad, se transforma en una marca tal, que ni aún la muerte alcanza para morir.  

 

- Significantes rechazados en lo simbólico: psicólogos, subversivos, psicobolches, reaparecen en lo real: 30.000 desaparecidos, psicólogos desaparecidos, estudiantes de psicología desaparecidos. Decíamos previamente, que en el Seminario sobre las estructuras freudianas en las psicosis, tal como Lacan tituló el que hoy conocemos como El Seminario 3, afirmaba en relación a la verwerfung: lo rechazado en lo simbólico, reaparece en lo real.[5] Me llamó la atención al preparar estas líneas -casi en el estatuto del hallazgo-, las palabras que usa Lacan originalmente: reparait dans le réel. Reparait: re-aparecer, es decir, como leemos en el Larousse, mostrarse a la vista, después de una desaparición.[6]

 

- Qué podemos ver de esos desaparecidos, que definitivamente ya no se muestran a nuestra vista, pero que no obstante de modo indudable están allí, como un nombre propio del malestar en la cultura, como un rasgo visible de nuestra tan mentada argentinidad. Dice el Informe Nunca más, sobre desaparecido: Palabra –¡triste privilegio argentino¡– que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo. [7]

 

III

 

Sin la memoria de nuestros desaparecidos, sin la reintegración de eso rechazado, excluido, de nuestra historia, será difícil construir una identidad que se aproxime en algo a una verdad, que como tal, siempre se dice a medias. El historiador Yosef Yerushalmi se pregunta si es posible, que el antónimo del olvido no sea la memoria, sino más bien, la justicia.[8] Tal vez pueda ser un acto pequeño, pero que toca algo de la justicia, cierto gesto accesible a nuestro desempeño como “dirigentes”, en nuestras instituciones que agrupan a los psicólogos: poner el nombre y el apellido, en las paredes de nuestros edificios, en las hojas en blanco de nuestras comunicaciones, allí en donde puedan ser inscriptos; los nombres y las vicisitudes de la singularidad de sus historias, de cada uno de esos colegas desaparecidos.

Dirá el psicoanalista Jorge Jinkis: La historia tiene una deuda con el pasado, con los muertos. Y la política tiene un deber con los vivos. Esa trenza podría entrecruzar sus términos. Los muertos deben poder contar con los vivos para que haya historia y si los vivos no cuentan con los muertos comprometen su futuro.[9] 

 

- Los horizontes serán posibles para nosotros y para las futuras generaciones de colegas, en el sentido de poder construir, poder vivir, poder trabajar, aquel tiempo futuro por venir, en la medida en que podamos reintegrar ese saber no sabido sobre los acontecimientos oscuros de nuestra historia; en razón de nuestra subjetividad, es decir, de la implicación como sujeto en la singularidad de lo que acontece.[10]

Si es cuestión de la identidad de una profesión, la misma implicará integrar las fracturas, los quiebres, las discontinuidades, que forman parte e instituyen  los límites de nuestro oficio, sin por ello renegar de la verdad. Podemos revivir, también podemos recordar, podemos repetir, podemos reelaborar, tal como decía Freud.[11]

En cualquiera de los casos, el corazón político de una praxis que se orienta por lo real, se evidenciará cuando podamos vislumbrar que una de las vías para una política de la memoria, apunta sin ambigüedades a la escritura de la historia en el sentido de facilitar el advenimiento de su verdad. Contradecir esta proposición asegura cabalmente el retorno de lo rechazado, la vuelta de lo horroroso, la fatalidad de un síntoma que estará por llegar, en cualquier momento.

Diré finalmente, de qué se trata, se trata menos de recordar que de reescribir la historia.[12]

 

 

 

Buenos Aires, septiembre de 2012.



* Psicoanalista. Lic. en Psicología (UNLP). Especialista en Clínica con Adultos.
Presidente del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires. Distrito XII Quilmes.
Supervisor y Docente de la Escuela de Especialización y Posgrado, Área Clínica Psicoanalítica con Adultos. Organizador de las Jornadas Quilmes y sus psicoanalistas. 
 
[1] DE MONTAIGNE, MICHEL- Ensayos Selectos, El Ateneo, Buenos Aires, 1968.
[2] LACAN, JACQUES- El Seminario 3 Las Psicosis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p.24. Clase del 16-11-1955.
[3] Pedimos permiso al lector para que nos permita hacer un nuevo uso de éste término, que el corrector del Word se encarga de subrayar en rojo: nos proponemos hablar de una acción en el presente, pero que no es del mismo tiempo.  
[4] LACAN, JACQUES- El seminario 1 Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1991, p 26. Clase del 13-01-1954. 
[5] LACAN, JACQUES- El Seminario 3 Las Psicosis, Paidós, Buenos Aires, 1992, p.24. Clase del 16-11-1955. En el original: …c´est que tout se qui est refuse dans l´ordre symbolique reparait dans le réel. Disponible en www.ecole-lacanienne.net. 
[6] Antes de esa afirmación, algunas hojas atrás en ese mismo Seminario 3, Lacan no deja lugar a la ambigüedad, habla de lo inconsciente, se pregunta sobre la cuestión de saber por qué este inconsciente apparait dans le réel. Apparait: aparecer, devenir visible, distinguible, mostrarse de repente a los ojos.
[7] Aunque la “desaparición” ocurre todo el tiempo en todas partes, el término comenzó a usarse entre nosotros a partir de los secuestros y asesinatos en Guatemala en la década del ’60, y años más tarde, pero para referirse a ello como práctica sistemática del Estado terrorista, especialmente en Argentina y Chile, pero también en Uruguay, Brasil y Paraguay. A pesar de esta difusión, la palabra “desaparecidos” quedó pegada  a la Argentina, “pegada” como cuando reconocemos el valor de sutura que tiene un nombre. Cf. JINKIS, JORGE- Sterben Sie?, en Violencias de la memoria, Edhasa, Buenos Aires, 2011, p. 164.
[8] YERUSHALMI, YOSEF- Reflexiones sobre el olvido, en Usos del olvido, Nueva Visión, Buenos Aires, 1998, p.26.
[9] JINKIS, JORGE- Inclemencias, en Violencias de la memoria, Edhasa, Buenos Aires, 2011, p. 43.
[10] A propósito de nuestra intervención en la Apertura de la Jornada Identidad y Horizontes posibles, realizada el 4 de agosto de 2012, y organizada por el Colegio de Psicólogos de la provincia de Buenos Aires. Distrito XV San Isidro.  
[11] FREUD, SIGMUND- Recordar, repetir y reelaborar, en OC, t. XII, Amorrortu, Buenos Aires, 1980. Será en este texto de 1914, que aparecen por primera vez en la obra freudiana, los conceptos de compulsión a la repetición y re-elaboración.
[12] LACAN, JACQUES- El seminario 1 Los escritos técnicos de Freud, Paidós, Buenos Aires, 1991, p 29. Clase del 13-01-1954. 
 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Inconciente y temporalidad. Freud en Benjamin. por Abel Langer


Inconciente y temporalidad

 

Freud en Benjamin

                                          

                                             “El instante es ése equívoco en el cual tiempo y eternidad se tocan y es ése contacto que acarrea el concepto de tiempo en el cual el tiempo no cesa de recusar la eternidad y en el cual la eternidad no deja de penetrar el tiempo. Solo entonces toma sentido nuestra división en tiempo presente, tiempo pasado y tiempo por vivir”

                                              

                                                                                                                                                 Sören Kierkegaard

                                                     

 

                                                     La cualidad que define a la Modernidad está inscripta como salto que constituye y que tiene como referencia al siglo XVI entendido este siglo como experiencia del instante y entendida por sus contemporáneos como experiencia de muerte y como momento del juzgamiento por Dios, dado que los hombres del siglo XVI se pensaban a las puertas del juicio final es decir que vivíase la irrupción del tiempo, la "temporalidad del tiempo", como una experiencia cósmica y final, como un destino de fin de la especie por haberse entrometido en los caminos del creador. En el siglo XVI, desde los que leían y practicaban la astrología hasta los pastores de las iglesias reformadas o fieles a Roma anunciaban que había llegado el momento del juicio final y que se estaba en los umbrales del apocalipsis. Ése era el tiempo: el del apocalipsis por haber disrrumpido el orden divino, tiempo de ruptura y tiempo roto en la cabeza del hombre de occidente (Agnes Heller: “El hombre del renacimiento”)

 

                                                 La historia que construirá la metodología positivista, de trabajo y de elaboración, permite que sea abordada y leída como la temporalidad que antecede lógicamente. La sucesión lógica -un hecho antecede a otro u otros- es de pertinencia exclusiva de la historiografía y de la ciencia positiva a diferencia de la lógica establecida por Freud para la construcción del concepto de inconciente donde la dimensión lógica y temporal están subsumidas en el concepto de aprés-coup: una formación sintomática, permitirá entender y dar significación a los sucesos que la antecedieron y donde la espacialidad temporal se condensa en un único espacio: pasado, presente y futuro ya no serán pasibles de dividir en fronteras concientes e intangibles, estando el pasado del sujeto y de la humanidad pasibles de hacerse presente a su vez en la inteligibilidad de cualquier acto humano.

                                                  

                                                    Es en el psicoanálisis donde encontramos que el tiempo, conceptualizado desde la otra lógica, la lógica del inconciente, abre esta hiancia por donde aparece el pasado, para que podamos "hacer ese tremendo esfuerzo que viene haciendo el hombre a lo largo de la historia de trabajar sobre el único tiempo realmente infinito, que no es curiosamente el futuro sino el pasado." Nicolás Casullo, "La banalidad del bien" (Rev. El Rodaballo, nov. l994).

                                                Huella mnémica que sostiene, justifica y explica toda la producción del aparato psíquico, y es Freud quien, al ofrendarnos la conceptualización del muerto que habita al vivo produce, entre otras, la posibilidad de pensar las estrategias del tiempo y dos concepciones diferentes de trabajar el tiempo y la memoria. "Que el excluido produzca la ficción que lo narra en una "manera de hablar" cómica o trágica, ésa es la verdad de la Historia." dirá Michel de Certeau. Por lo tanto, el excluido de la conciencia, el desalojado por el yo conciente vuelve y vuelve por los caminos y las grietas menos pensadas, vuelve en los sueños, en los síntomas, en los fallidos, en los olvidos, en los lapsus y también en la forma paradojal de la repetición: esencia del retorno de lo que se pretende excluir, olvidar, renegar, expulsar: retorna siempre y es entonces desde donde podemos decir con Marx que "todas las generaciones de los muertos oprimen como una pesadilla el cerebro de los vivos." ("El XVIII Brumario de Luis Bonaparte").

                                                  Concepción del tiempo y la memoria diametralmente opuesta a la que establece la historiografía en donde encontramos la voluntad explícita de establecer una delimitada frontera entre el pasado y el presente, creando lugares propios para cada uno, clasificando al pasado en un lugar distinto del presente, suponiendo una continuidad genealógica que postula unidades homogéneas: el siglo, el país, la clase social, etc.: siempre tendremos al mismo hombre. Estableciendo una condición de elaboración a través de datos y fuentes corroborados fehacientemente así como la voluntad conciente de no realizar ni elaboraciones ni inferencias que no estén sostenidas nada más que por el interés de elaboración de acuerdo al modelo racional-científico de la ciencia. 

                                                     

                                                        Aquí debemos señalar, también, que Freud es quien interviene en la historia, entra para decir de la historia introduciendo en ella toda su batería conceptual y conjetural. En "Una neurosis demoníaca en el siglo XVII" toma el caso de un sujeto que vivió en otra época histórica y nos muestra cómo trabaja con el sujeto y con la historia: como si fuese una mina a cielo abierto. Ahí donde para el historiador no hay documentos Freud muestra cómo elabora desde los indicios, busca la huella como un verdadero pesquisa y conjetura hipótesis.

                                                       A su vez, las producciones historiográficas de la lógica del lugar y del nombre Freud las somete a la deformación. Dice Michel de Certeau que "El trabajo de la diferencia cambia al discurso científico y didáctico de la historia y lo convierte en una escritura "desplazada" (en sí misma y en su relación con la disciplina)("El hombre Moisés", la aclaración es de mi autoría), es decir en una novela....Pero, en Freud, esta operación no crea otro lugar, no coloca a la novela en un campo distinto del de la historia....Freud reintroduce al otro en el mismo lugar...la ficción (Freudiana) tiene el privilegio de poder "volver a llamar al otro a escena", como hace el público con los actores, "al sentimiento de extranjería".(Como lo llamará en "Lo siniestro". La aclaración es de mi autoría) (M. de Certeau, "La escritura de la Historia", pag. 330)

 

                                                       Freud realiza dos movimientos simultáneos que transforma en dos operaciones: al inventar el inconciente como el espacio en el cual se va a desarrollar ese lugar privilegiado de la producción humana pone a trabajar el pasado en el presente de cada sujeto al mismo tiempo que destraba la operación al dar cuenta histórica de la mítica fundante con Totem y Tabú comenzando la intervención freudiana de "su hacer" con la historia. Dos operaciones de una misma banda de Moebius: que hace Freud con la historia y que efectos produce ésta en Freud con un borde fundante que articula a ambas: su producción del inconciente= el muerto habitando al vivo, el pasado habitando el presente.     

                                                        El muerto habita al vivo, se infiltra y vive ahí, volviendo ilusoria la conciencia del sujeto de estar en su casa. Este "obs-ceno" - por estar fuera de la escena (conciente)- inscribe ahí la ley del Otro; precisamente esta ley del Otro será la matriz del instante que funda y sostiene el acontecimiento

                                                         Por lo tanto el olvido aparece como una acción contra el pasado y al mismo tiempo la huella del recuerdo, que es el regreso de lo olvidado, como la acción de ese pasado siempre obligado a disfrazarse, a camuflarse e infiltrarse: retorno del pasado obs-ceno, perturbador y perturbado por su origen espurio de transgresión, traición y muerte

                                                       Freud, desde el psicoanálisis, será el fundador de un concepto de tiempo donde el pasado entra por las grietas de las obscenidades pertubadoras que implica decir que el acontecimiento que lo funda es el instante que implica un mito de origen como repetición y salida: encuentro siempre fallido y por eso mismo de ruptura y salto  

                                                     Será por lo mismo que Freud escribirá que el acontecimiento es el instante que funda desde tal la posibilidad del acto y escribirá, en prólogo a la segunda edición de "La interpretación de los sueños": (este libro) "...era mi reacción frente a la muerte de mi padre. Vale decir, frente al acontecimiento más significativo y la pérdida más terrible en la vida de un hombre" y en el capítulo IV de "Totem y tabú": "Un acontecimiento como la supresión del Padre por la horda fraterna tenía que dejar huellas imperecederas en la historia de la humanidad".

 

Acontecimiento Benjamin:

                                                           Será al “laberinto Benjamin” dónde nos adentraremos para tratar de dar cuenta de su lectura acerca del lugar del recuerdo, la rememoración y la memoria y de su relación con estos conceptos freudianos para desarrollar la apertura de sus propios conceptos acerca de su propuesta a tener en cuenta para elaborar su personal filosofía de la historia que romperá los moldes establecidos por la propia historiografía positivista en donde la sucesión de hechos y avatares son la única y remanida manera de dar cuenta del lugar del hombre en el mundo: “La historia es objeto de una construcción cuyo lugar no es el tiempo homogéneo y vacío, sino aquel pletórico de tiempo-ahora. Así, para Robespierre la antigua Roma era un pasado cargado de tiempo-ahora, que él hacía saltar del continuum de la historia…Ella es el salto de tigre hacia lo pretérito. Sólo que tiene lugar en una arena en la cual manda la clase dominante. El mismo salto bajo el cielo libre de la historia es el salto dialéctico, como el cual concibió Marx la revolución” Tesis XIV en “Sobre el concepto de historia”

                                                      En el manuscrito M de las citadas tesis se lee “La historia es objeto de una construcción cuyo medio no lo constituye el tiempo homogéneo y vacío sino aquél pletórico de tiempo-ahora…” y continúa “…allí donde el pasado está cargado con este material explosivo, la investigación materialista le agrega la mecha al continuum homogéneo y vacío de la historia. Al hacerlo tiene en mente hacer saltar de éste (esto es, de dicho contínuum) la época…”

                                                            Y será ahí en donde nos vamos a encontrar con alguna cita que cual idea fuerza nos guiará para investigar de donde abrevó para desarrollarla: escribirá en las tesis:  “La memoria es el relampagueo de la conciencia en un instante de peligro”: aquí tenemos condensada un aspecto de su concepción y de su lectura de Freud porque considera la memoria como una aparición que ofrece un relámpago que se nos presenta en un instante que en sí mismo anuncia un peligro pero: a quién ó a quienes?: continuará escribiendo en sus tesis: a todas las generaciones que nos precedieron y que fueron derrotadas en la historia de la humanidad: por lo tanto la memoria: memoria del instante: rememoración, ocupará el lugar de privilegiada región que permitirá, mas allá del sujeto, asumir en un instante, en ése instante de peligro la posibilidad de la salvación: es decir el relampagueo que asomará para decirnos de la humanidad redimida en una postura que, dado sus vínculos con su amigo, el cabalista Gershom Scholem, será la rememoración del esplendor: una memoria que rememora y que es del orden del mesianismo: esto dice de su postura en donde la llegada del Mesías será el momento en que las generaciones vencidas en la historia de la  humanidad se rediman de todas sus  derrotas

                                                              Que es lo que escribe del progreso? qué dice de la imagen de la pintura de Klee que lo acompañó durante gran parte de su vida?: “Hay un cuadro de Klee que se llama Ángelus Novus. En él está representado un ángel que parece como si estuviese a punto de alejarse de algo que mira atónitamente. Sus ojos están desmesuradamente abiertos, abierta su boca, extendidas sus alas. El ángel de la historia ha de tener ese aspecto. Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. En lo que a nosotros nos aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una sola catástrofe, que incesantemente apila ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. Bien quisiera demorarse, despertar a los muertos y volver a juntar lo destrozado. Pero una tempestad sopla desde el Paraíso, que se ha enredado en sus alas y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irremisiblemente hacia el futuro, al que vuelve las espaldas, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Esta tempestad es lo que llamamos progreso” - Tesis IX

                                                             Esta es su pesimista concepción de la historia que reforzará cuando escribe que la historia de la cultura es la historia de los despojos que han quedado a lo largo de ésta y que el enemigo no ha dejado de vencer y ni los muertos estarán a salvo de esta derrota: estos planteos acerca del futuro del hombre, escrito en apogeo del nazismo y que preceden a su suicidio puesto en cuestión(quiero decir que hay hipótesis de que fue asesinado por esbirros estalinistas en la frontera pirineica de España) también lo acercan al Freud del “Malestar en la cultura” en cuanto a su visión acerca del futuro humano: “Quien quiera haya obtenido la victoria hasta el día de hoy, marcha en el cotejo triunfal que lleva a los dominadores de hoy sobre los vencidos que hoy yacen en el suelo. El botín, como siempre ha sido usual, es arrastrado en el cortejo. Se lo designa como el patrimonio cultural…No existe un documento de la cultura que no sea a la vez de la barbarie. Y como en sí mismo no está libre de barbarie tampoco lo está el proceso de transmisión por el cual es traspasado de unos a otros”. Tesis VII

                                                        De dónde saca Benjamin estos conceptos acerca de tiempo-ahora, memoria, imagen, recuerdo, rememoración, el pasado y el lugar de éste y su intento de establecer una rememoración que se haga presente en el espacio de las relaciones entre los hombres: quiero decir: cómo se las arregla para extraer de Freud conceptos acerca del sueño y de las imágenes en el despertar para trasladarlas a una masa de hombres que compartirían este sueño colectivo?

                                                              Benjamin realiza una transposición de conceptos psicoanalíticos nodales: sueño, trauma, inconciente incorporándolas como categorías histórico-políticas retomando las elaboraciones respecto a la conciencia y contrapondrá su propia teoría acerca  de la rememoración, el recuerdo y la experiencia vivida apoyándose en estas elaboraciones para construir un aparato conceptual lo absolutamente diferenciado de la temporalidad histórica sobre la que se asienta la historiografía moderna y será este concepto de tiempo el que permitirá articular la apropiación de herramientas conceptuales psicoanalíticas para convertirlas en categorías historiográficas

                                                            En “Sobre algunos temas de Baudeliere”, capítulo III, trabajando el tema de la memoria y comparando a Freud con Proust (el Proust de “En busca del tiempo perdido”) escribirá: “Es aconsejable volver a Freud en busca de una determinación más sustanciosa de lo que en la “mémoire de l’intelligence” de Proust aparece como desecho de la teoría bergsoniana. En el año 1921 se publica el ensayo Más allá del principio del placer, que establece una correlación entre la memoria (en el sentido de una memoria involuntaria) y la conciencia. Dicha correlación tiene figura de hipótesis. Las reflexiones que le añadimos seguidamente no tienen el empeño de probarla. Deberán contentarse con comprobar su fecundidad en orden a estados de la cuestión muy distantes de los que estuvieron presentes en la concepción freudiana….La proposición fundamental de Freud…formula la suposición de que “la conciencia surge en el lugar de la huella de un recuerdo”. “Estaría entonces marcada por una singularidad: el proceso estimulación no deja en ella, como en todos los demás sistemas psíquicos, una modificación duradera de sus elementos, sino que por así decirlo, se malgasta en el fenómeno de hacerse conciente”(Freud). “La fórmula fundamental –escribe a renglón seguido Benjamin – de dicha hipótesis es “que hacerse conciente y dejar huella en la memoria son incompatibles para el mismo sistema”. Agrega Benjamin: “…traducido a la manera de Proust: sólo puede ser componente de la memoria involuntaria lo que no ha sido “vivido” explícita y concientemente, lo que no ha ocurrido al sujeto como “vivencia”. “Atesorar huellas duraderas como fundamento de la memoria” en procesos de estimulación es algo, según Freud, reservado “a otros sistemas que hay que concebir como diversos de la conciencia”. Según Freud la conciencia en cuanto tal no acogería ninguna huella de la memoria”” (hasta aquí la cita de Bénjamin,) Aquí también podemos observar la impronta de la influencia surrealista como la cita en relación a la memoria involuntaria

                                                             Que dice Benjamin del sueño y de la alianza al colectivo humano: “Uno de los presupuestos tácitos del psicoanálisis es que la oposición diametral entre el sueño y la vigilia no tiene validez alguna para la forma empírica de la conciencia humana, tendiendo mas bien a una infinita variedad de estados concretos de conciencia, determinados por todos los grados concebibles de vigilia de todos los centros posibles. El estado de la conciencia, tallada en múltiples facetas por el sueño y la vigilia, sólo se puede transferir del individuo al colectivo” Konvolute K1,5  (se denominan así a los rollos de papel encontrados en la Biblioteca Nacional de París en donde escribía el “Libro de los pasajes” – páginas atiborradas de citas sin comentarios y que entregó a quien era en ésa época bibliotecario de la misma - George Bataille - para ser resguardados (escondidos) durante la ocupación nazi, que fueron hallados mucho tiempo después y que hicieron dudar a los miembros de la Escuela de Frankfurt de su veracidad) y escribirá de la relación del sueño con la teoría de la percepción así como en el fragmento conocido como Traumkitsch, del año 1926 donde afirma que “El sueño participa de la historia”, estableciendo así una correspondencia entre ambos espacios

                                                          En el “Libro de los pasajes” se apropiará de la práctica interpretativa del psicoanálisis sobre el texto del sueño porque características del sueño reconocidas por Freud resultan afines a lo que denomina imágenes dialécticas. Al ser el sueño una combinación de representación-imagen y representación-palabra, en donde se anuda lo vivenciado reciente y lo mas antiguo, el sueño deberá ser interpretado debido al hecho de la desfiguración onírica sometiendo su contenido a operaciones de condensación y desplazamiento a fin de evitar la censura, sirviéndose también del acervo simbólico disponible en el “inconciente del pueblo”: La interpretación de los sueños,(segunda parte), en Obras completas, T. V, pag.357): en donde se encuentran las afinidades del sueño freudiano con las imágenes dialécticas de Benjamin? “En lo que ha sido con el ahora…, la imagen dialéctica aparece a los ojos de una época determinada: a saber, aquella en que la humanidad, frotándose los ojos reconoce precisamente esta imagen onírica en cuanto tal. Es en este instante en que el historiador emprende con ella la tarea de interpretación de los sueños” Libro de los pasajes pag. 466

                                                               El sueño del colectivo será su pasado y el presente ocupará el lugar de la vigilia y el momento ó proceso del despertar se equipara al ejercicio de la rememoración y la imagen: “Es aquello en donde lo que ha sido se une como un relámpago al ahora en una constelación. En otras palabras: imagen es la dialéctica en reposo. Pues mientras que la relación del presente con el pasado es puramente temporal, continua, la de lo que ha sido con el ahora es dialéctica: no es un discurrir. Sino una imagen en discontinuidad. Sólo las imágenes dialécticas son auténticas imágenes (esto es, no arcaicas) y el lugar donde se las encuentra es el lenguaje” Libro de los pasajes, pag. 464

                                                            Lo que denomina “giro copernicano” será el ejercicio histórico y político del ejercicio de la rememoración como una nueva técnica del despertar teniendo el presente preeminencia metodológica: “El giro copernicano es el siguiente: se toma un punto fijo: ´Lo que ha sido’, se vio el presente esforzándose tentativamente por dirigir el conocimiento hasta ese punto estable. Pero ahora debe invertirse esa relación, lo que ha sido debe llegar a ser vuelco dialéctico, irrupción en la conciencia despierta(…) el despertar es la instancia ejemplar del recordar” Ibid, pag. 394

                                                           El historiador ejercerá las imágenes dialécticas para, “mediante el método destructivo-crítico hacer estallar la continuidad histórica y luego en un segundo momento, en donde el pasado es alcanzado por la actualidad, disponiendo de fragmentos arrancados al continuum histórico y sin que halla continuidad entre ellos” y dirá que “esta metodología será como la interpretación freudiana porque este montaje permitirá el acceso al despertar de un saber, aún no conciente, de lo que ha sido Ibid, pags. 460 -472-477-478 (Aquí también, en esta cita, reconocemos la influencia del surrealismo)

                                                                  Esta metodología de apropiación de categorías freudianas–sueños, recuerdos, inconciente - para transponerlas en conceptos históricos-políticos tendrán, desde su concepción explicitada en su “Libro de los pasajes”, un “otro lugar” con nuevas significaciones correspondientes a un sujeto colectivo y de esta manera producirá un salto cualitativo que marcará la posibilidad de entender al sujeto colectivo desde la perspectiva  de una otra época, arrancando y haciendo saltar de sus goznes una concepción del sujeto sin ensamblar: desde su lugar de soñante, desde la fantasmagoría que implica a un “flaneur”(deambulador, trotacalles) a la fantasmagoría de una época histórica como lo desarrollará en “París, capital del siglo XIX”. Benjamin llamará iluminación a la estructura del momento:- fenómeno originario donde tiene lugar la verdad de la historia bajo la forma de imágenes dialécticas y cuyo método es el montaje.

                                                          “La historia marxista tiene una responsabilidad: liberar a la tradición de las garras de los opresores…la esperanza va más allá de lo dado para abrir el ámbito de lo posible. El recuerdo activo, la rememoración (Engedeuken), establece la posibilidad…es en la práctica política donde la historia existe. La verdadera imagen del pasado pasa rápidamente. El pasado es retenido sólo como una imagen que es percibida como un relámpago en el instante de su cognocibilidad, que jamás volverá a ser visto”

                                                             La tarea negativa de Benjamin está centrada en una crítica del evolucionismo en pos de una intervención en una instancia (lo real) porque, como el capitalismo, no morirá de muerte natural: “El tiempo-ahora es la inversión de la evolución uniformemente variada…La historia es el objeto de una construcción cuyo lugar no lo forma el tiempo homogéneo y vacío, sino el tiempo-ahora (Jetztzeit)pleno”

                                                          “La política ostenta el primado sobre la historia”: esta supremacía señala que no se trata de una relación de contigüidad entre segmentos temporales . Del pasado al presente se podría postular una yuxtaposición dada por la transición propia y objetiva del cosmos; del pasado al ahora (que es siempre nuestro) existe una relación de deseo, de requerimiento, de exilio que sale de toda linealidad. El tiempo-ahora constituye el acontecimiento total de la historicidad: la transformación radical del mundo, la creación de la felicidad, la eliminación del sufrimiento, la venida del Mesías, en fin, la revolución”.

                                                           “La historia no se acumula, se construye. Son las esperanzas presentes las que aprovechan la productividad de sentido de aquellos signos que como en los éxtasis nos impactan de un modo diferente. El impacto es como el de la revolución que es superior porque transforma ese mundo trágico.

El conocimiento nos enseña a experimentar el éxtasis de la liberación y de la felicidad: el “shock” que experimentamos en el amor ó en el instante de peligro”

                                                               La ruptura del presente, el descomponer la cadencia del tiempo, es la virtud mas importante del saber histórico, por lo tanto será la aprehensión historiadora actual la que confiere el carácter histórico a la facticidad que es tal si pertenece a nuestra concepción de la historia.

                                                                   La historicidad está dada por el recuerdo que realizamos en el presente, por lo tanto será una teoría de la memoria su filosofía de la historia. Por lo tanto subraya la preeminencia y la prevalencia del presente que se hace en nombre de las generaciones vencidas y del sentido mesiánico al esperar activamente la llegada de la transformación radical del mundo y del hombre, transformación que, esperanza mediante, se realice a través y en función del soñar de toda la humanidad: dirá la Tesis VI: “Articular históricamente el pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Significa apoderarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro…”

 

Bibliografía

 

Walter Benjamin: “La dialéctica en suspenso, tesis sobre la filosofía de la historia”, “Para una crítica de la violencia”

“El narrador”, “El libro de los pasajes”, “El París del segundo imperio”, “Algunos temas sobre Baudeliere”

Sigmund Freud: “La interpretación de los sueños”, “Lo siniestro”, “Una neurosis demoníaca en el siglo  XVI”, “Mas allá…”

Michel de Certeau: “La escritura de la historia” “Historia y psicoanálisis”, “La fábula mística”

María Castel: “Temporalidad, inconciente y tiempo histórico”

Agnes Heller: “El hombre del renacimiento”

 

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